martes, 26 de junio de 2007

2002 - 26 de Junio - 2007

5 años luchando contra el olvido y la desinformación

El olvido, herramienta primordial para la instauración de la memoria oficial, evita que uno se pregunte, que investigue, que se saque la duda por “eso que pasó”.

Al mismo tiempo, de la mano del olvido, va la desinformación. Esta evita que uno se siga preguntando, que siga investigando, que reconstruya y recupere la memoria; para resignificar los hechos ocurridos, identificar las luchas diarias con las pasadas, apropiarse de experiencias y análisis que nos ayuden a construir un mundo más solidario.

En el 2002, la desinformación intentó imponer en la memoria que las muertes de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki se debían a un enfrentamiento entre piqueteros. Luego, al evitar mediante la lucha que esto resulte, se intentó imponer la versión de los policías descontrolados, olvidando las continuas declaraciones de políticos pidiendo mano dura y las reuniones del gabinete nacional con los mandos de las fuerzas armadas y de seguridad, con funcionarios de la justicia y con jefes de la SIDE.

A 5 años, con olvido y desinformación continúan las maniobras. Forzándonos a olvidar las banderas de quienes cayeron ese 26, desinformando de los valores que construían quienes llevaban esas banderas. Y de quienes las llevan hoy.

La lucha constante y el pedido de justicia de los compañeros piqueteros, la presencia en cada 26 de miles de compañeros pidiendo justicia, impidió que Darío y Maxi fueran reducidos a delincuentes y puso en la cárcel de por vida a los asesinos de uniforme; mas no se ha logrado condenar a los asesinos de saco y corbata, a los responsables políticos, los que apuntaron las armas, los que abonaron el terreno con mentiras y manipularon la opinión pública con el preciso fin de reprimir la protesta social.

En su vida y militancia cotidianas el movimiento piquetero resignifica la solidaridad, la dignidad, la horizontalidad, el respeto mutuo. Sus integrantes viven y construyen estos valores en todo espacio en que se mueven. Llevándolos hasta el final de sus vidas, como nos mostró Darío al volver por Maxi que estaba herido, al decirles a sus compañeros “Váyanse, rajen! me quedo yo, salgan”

Como contraparte, nos sentimos en el deber de recuperar la memoria de estos compañeros, para día a día reproducir esos valores. Contravalores, mejor dicho, en contra de los valores; valores y precios que constantemente este mundo le pone a todo lo que nos rodea.

Recuperar la memoria. Contramemoria, quizá, porque la memoria se borra en los papeles, la tele e internet; y la Contramemoria se construye en la lucha de cada día.

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